NUESTRO ORIGEN
Iva y el Templo.
El Templo e Iva.
Y te preguntarás qué tiene que ver el IVA con el Templo.
De impuestos, .nada. 😉
De Iva, como persona, todo
Siempre he dicho que el Templo y yo vamos a la par.
Crecemos juntos.
Cuando yo me muevo, el Templo se mueve. Cuando yo paro, el Templo también lo siente. Cuando yo aprendo, descubro y me atrevo a ir un poco más allá, algo nuevo nace dentro de sus paredes.
Y cuando me permito vivir desde la abundancia interior, el Templo también se vuelve abundante.
Abundante de personas. De encuentros. De amor. De calma. De esa paz que se respira y que, de alguna manera, también se transmite.
Y esto no lo digo solo porque suene bonito.
Lo siento. Lo vivo. Lo experimento desde todo mi ser.
Por eso no puedo hablarte del Templo por separado de mi propia historia. Para entender
qué es Templo Origen, primero tienes que conocer un poco a la persona que hay detrás.
es la materialización de
mi transformación interna.
Por eso no puedo hablarte del Templo por separado de mi propia historia. Para entender qué es Templo Origen, primero tienes que conocer un poco a la persona que hay detrás.
Así que…
Hola, soy Iva.
Y, como ya te puedes imaginar, soy la fundadora y directora de Templo Origen. Pero antes de serlo, soy muchas otras cosas: fisioterapeuta, osteópata, terapeuta e instructora EMMETT y creadora de Método Origen.
…Y hay una pregunta que me hicieron hace muchos años y que todavía recuerdo. Un amigo me preguntó: «Si pudieras elegir un superpoder, ¿cuál sería?».
No tuve que pensarlo demasiado.
MI RESPUESTA
«Sanar a las personas solo con tocarlas.»
Qué locura de respuesta, pensarás. Yo también lo pensé. Pero con el tiempo me he ido dando cuenta de que:
Quizá no elegí ese superpoder.
Quizá él me eligió a mí.
Porque, sin saberlo, esa respuesta ya estaba describiendo el
camino que iba a recorrer.
Desde muy joven sentí que mis manos eran una forma de acompañar. De escuchar. De percibir. De ayudar al cuerpo a recordar algo que ya sabía.
Y hoy, después de todos estos años, sigo sintiendo que ahí hay algo muy mío. Algo que no puedo explicar solo con una técnica, un título o una profesión.
Es una forma de estar. De tocar. De escuchar. De acompañar. De estar al servicio de los demás.
Y quizá ese sea, de verdad, mi superpoder.
MI CAMINO
ZAGREB
Nací en Zagreb, con raíces macedonias. Desde pequeña tuve una sensibilidad muy grande hacia las personas y unacuriosidad casi inevitable por el cuerpo humano. Con 14 años ya sabía que quería ser fisioterapeuta.
C R O A C I A · E S P A Ñ A
Estudié Fisioterapia en Croacia y, ya en España, me formé en Osteopatía y en distintas disciplinas de trabajo manual y corporal, como la técnica EMMETT. Durante más de 15 años trabajé en diferentes centros. Aprendí muchísimo,
crecí como profesional y acompañé a muchas personas.
Por fuera, mi camino avanzaba.
Por dentro, no tanto.
Había una sensación que no sabía explicar: no pertenecía allí. Una parte de mí sabía que aquello no era el destino, sino parte del camino, pero durante mucho tiempo pensé que el problema era yo: que tenía que esforzarme más, hacerlo mejor, ser perfecta. Construí mi vida desde la exigencia, buscando las respuestas fuera.
Detrás de esa imagen profesional había inseguridades (ni te imaginas cuántas), miedos y un desgaste que acabó pasándome factura: ansiedad, ataques de pánico y mucho aislamiento. Llegué a sentirme completamente perdida.
Y ahí empezó el verdadero giro:
la necesidad de mirar hacia dentro.
Al mirar hacia dentro, empecé a ver distinto también hacia fuera. Empecé a reconocer en mis pacientes lo que yo misma estaba viviendo: que el cuerpo no se puede separar de lo que vivimos, sentimos y pensamos. Que detrás de muchos dolores hay una historia esperando ser escuchada. Hasta entonces creía que mi trabajo consistía en encontrar la solución para el otro. Pero empecé a entender que se trataba de otra cosa: no de hacer por alguien, sino de acompañarle a encontrarse.
Sin saberlo todavía, ahí empezó a nacer mi propia mirada.
EL ORIGEN
Cuando algo cambia por dentro, tarde o temprano la vida también se mueve por fuera. Aunque todavía no seas consciente de ello. Y a veces lo hace rompiéndolo todo.
A mí me llegó en forma de golpe. Primero, a nivel emocional; después, también en lo laboral. Se vinieron abajo todos mis planes y me quedé en un punto en el que no veía la luz al final del túnel.
Hoy lo miro con otros ojos. Lo que viví como un final era la vida abriéndome el camino que llevaba años anhelando: un lugar propio. Un espacio donde trabajar desde mi manera de entender la vida, desde todo lo que había aprendido y todo lo que había vivido.
Lo había deseado y visualizado muchas veces. Se lo había pedido al Universo, había orado por ello en silencio: un lugar donde las personas pudieran bajar la guardia. Donde no tuvieran que demostrar nada, ni conseguir nada, ni ser nada.
Y, de una manera que todavía hoy me emociona, las piezas empezaron a colocarse. Apareció un espacio que yo no estaba buscando de esa forma, pero que me llevó exactamente adonde tenía que estar. Poco después, en un sueño (sí, en un sueño), se me reveló su nombre: Templo Origen.
Y mientras el Templo tomaba forma, algo dentro de mí también encajaba. No porque desaparecieran las dudas o los miedos, sino porque por primera vez lo que estaba creando tenía sentido con mi alma y con mi propósito.
Entonces entendí lo que llevaba años buscando fuera.
No necesitaba encontrar mi lugar.
Necesitaba crear el lugar al que yo misma pertenecía.
Escuchar mi corazón y mi intuición.
Ser coherente con lo que siento en lo más profundo.
Volver a mi origen.
Desde ahí empezó a tomar forma también Método Origen: una manera de acompañar que nace de mi propia experiencia y de todo lo que he ido comprendiendo y sintiendo en estos años. Porque para mí el cuerpo no es algo que haya que corregir constantemente.
El cuerpo habla. Guarda. Recuerda.
HOY
Hoy ya no entiendo mi trabajo desde el hacer, sino desde el sentir y el acompañar.
De hecho, ya ni siquiera lo siento como un trabajo, sino como una forma de vivir.
No creo que exista una única herramienta que sirva para todas las personas. Por encima de cualquier técnica, hay algo que para mí es esencial: escuchar. Escuchar el cuerpo. Escuchar lo que ocurre detrás de un dolor. Escuchar lo que todavía no sabemos poner en palabras. Y acompañar desde ahí.
Templo Origen es hoy la expresión de todo ese camino.
Un espacio para personas reales, con vidas reales: con sus procesos, sus dudas, sus dolores, sus miedos y también sus ganas de estar mejor.
No hace falta saber nada de antemano. No hace falta tener experiencia. Solo hacen falta ganas de escucharte, de parar y de habitarte en presencia.
Y en ese camino, te acompaño.
Porque yo también sigo en ese camino. Sigo aprendiendo, sigo teniendo miedo algunas veces, sigo equivocándome. Y sigo eligiendo avanzar.
Quizá precisamente por eso puedo acompañarte. No desde la perfección, sino desde saber que el camino no siempre es fácil, que a veces necesitamos parar, sentirnos sostenidos, y que no tenemos por qué recorrerlo solos.
ESO ES LO QUE TE OFREZCO EN TEMPLO ORIGEN :
Presencia, sostén y un lugar seguro donde volver al origen.
Donde encontrar ese lugar dentro de ti.
Con el cuerpo como puerta.
Con la escucha como guía.
Y con amor.
Iva
T E M P LO O R I G E N · D E L C U E R P O A L C I E LO